Resulta interesante que un mismo disco recoja las fantasías para piano de Mozart así como las de Schubert; ello nos permite evaluar la evolución del género, de indudable matriz prerromántica (obsérvese las tonalidades menores elegidas por Mozart, poco habituales en un catálogo que representa un 90 % de tonalidades mayores iniciales) que encuentra sus máximos exponentes no sólo en Schubert, sino también en Schumann (quien al igual que este último la dotó de una estructura sonatística, en cuatro movimientos) e incluso Chopin , quien estilizó el género con su Fantasía-Impromptu y su Polonesa-Fantasía.
La interpretación del pianista catalán Daniel Blanch no deja lugar a dudas en cuanto a su calidad: sus lecturas, respetuosas con la dinámica de la época, a pesar del moderno Steinway & Sons, nos permite solazarnos con el intimismo de la K. 396, así como la transición de los oscuros arpegios en Re menor hasta la luminosa sección final (K397), sin olvidarnos de la múltiple y rica paleta expresiva desplegada en la extraordinariamente difícil Fantasía Wanderer, D. 760. Muy recomendable.

Maribel Carracedo
CD Compact

 

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