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Daniel Blanch constituye una de las raras excepciones del actual panorama musical catalán por el hecho de ser un pianista todavía joven, pero con una técnica de indiscutible madurez, hecho que le ha reportado numerosos galardones nacionales e internacionales, así como también un considerable éxito de crítica y público.
En este compacto, el segundo de su carrera, el intérprete nos propone acercarnos al género de la fantasía para piano, mediante la obra de dos destacadísimos compositores austriacos. De un lado, el pianista ofrece las tres fantasías de Mozart, la K. 396, en Do menor, la K. 397, en Re menor, y la más extensa, la K. 475, en Do menor. Son tres obras ciertamente curiosas, que parecen dejar atrás la aparente ligereza estilística de Mozart y aproximarse, en cambio, a los retos característicos del romanticismo entonces naciente.
Franz Schubert protagoniza la segunda parte del disco, de quien se incluye la Fantasía D. 993 en Do menor –en que la huella mozartiana se hace más que evidente-, y la célebre Fantasía del caminante en Do mayor, pieza estructurada en cuatro movimientos y más cercana a la sonata que no al género menor al cual está consagrado el CD.
Las interpretaciones de Blanch resultan muy acertadas según los criterios escogidos, que miran de reforzar la tonalidad oscura que predomina en las obras. La elegancia y el savoir faire del joven pianista se revalidan en este nuevo trabajo discográfico: otra vez, Daniel Blanch ha optado por ofrecer unas lecturas frescas y renovadoras del gran repertorio para piano, y nuevamente ha tenido éxito en su intento.
Jordi Salazar

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