Cronológicamente, el Doppio concertino, para violín, piano y conjunto de cámara es la obra más antigua, de 1954, y se mueve dentro de un estilo neoclásico. Concertino para piano, cuerdas y platillos, de 1956, introduce la novedad de diversos tipos de estos últimos instrumentos como solista. Y en el Concierto para piano y orquesta, de 1973, la simbiosis de lo hispano y lo germánico se resuelve mediante una brillantez orquestal que epidérmicamente arrastra. Daniel Blanch, joven valor en alza, está espléndido en sus tres actuaciones. La violinista polaca Kalina Macuta, con la que el pianista barcelonés forma dúo desde 2002, responde a gran altura. Y la Sinfonia Varsovia, con Jacek Kaspszyk al frente, demuestra ser una de las más destacadas formaciones del mundo en su género.

José Guerrero Martín
Scherzo

 

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